1El masajeador viene en la tapa
Un cabezal de gua sha en forma de W, montado en el propio tubo. No necesitas comprar una piedra aparte ni mancharte las manos: giras la tapa, presionas y masajeas con el mismo envase.


Crema con colágeno hidrolizado y un masajeador gua sha integrado en el propio tubo. Dos minutos al día, sin comprar herramientas aparte.
La mayoría de las cremas de cuello se quedan a medias porque nadie se toma el tiempo de masajear. Aquí el masajeador ya viene puesto, así que el paso difícil deja de serlo.
1Un cabezal de gua sha en forma de W, montado en el propio tubo. No necesitas comprar una piedra aparte ni mancharte las manos: giras la tapa, presionas y masajeas con el mismo envase.
2Textura ligera pensada para una zona que roza la ropa todo el día. Se absorbe en segundos y no deja residuo graso en la piel ni marcas en el cuello de la blusa.
3El tubo de 90 g rinde para el uso diario. Se aplica sobre la piel limpia, de abajo hacia arriba, y se integra en la rutina que ya tienes sin añadirle pasos.

Cuidamos la cara con suero, contorno y protector solar, y paramos justo donde termina la barbilla. El cuello y el escote tienen la piel más fina, se mueven todo el día y pasan años sin que nadie les ponga nada.
Esta crema está hecha para esa franja: se aplica desde el escote hacia arriba, siguiendo el movimiento del masajeador.
Sin agua, sin esperas y sin manos manchadas. Cabe en la rutina de la noche o en la de la mañana, como prefieras.



Con el cuello limpio, gira el cabezal hasta la posición de abierto y presiona una o dos veces. Sale la cantidad justa sobre el propio masajeador.
Desliza el cabezal desde el escote hacia la mandíbula, sin apretar, durante tres a cinco minutos. La forma de W abraza el contorno del cuello.
Pasa un pañuelo por el masajeador, gíralo a «OFF» y guarda el tubo en un lugar fresco. Listo para mañana.
¿Te quedó alguna duda? Escríbenos y te respondemos el mismo día.

Dos minutos antes de dormir. Mañana, otros dos.